Juani: “siempre me sentí varón”

//Una foto con Mariela Castro y el altar de San Lázaro son los lugares privilegiados por Juani en los escasos metros cuadrados que ocupa su casa en la barriada de Pueblo Nuevo. Sencillo y encantador recuerda entre risas cómo destrozaba los vestidos, desbarataba sus peinados de niña y a pesar de todo, fue la infancia la etapa más feliz de su vida.

Su inquebrantable voluntad lo ha hecho desafiar todo tipo de obstáculos, desde enfrentar a la familia, a los hermanos y a la sociedad misma, hasta accedera la cirugía de reasignación sexual a pesar de los riesgos. Fue entonces cuando su vida, colmada de incomprensiones y rechazos, comenzó a tomar color. A  los 61 años logró convertirse en el primer hombre transexual reasignado en Cuba.

Juani es dueño de una seguridad absoluta en el amor, confía en los amigos que no lo abandonaron y recuerda con cariño al hermano que lo acompañó hasta sus últimos días. Pero sobre todas las cosas, confía en la vida, una vida que para él apenas comienza.


 
"Yo jamás, jamás tuve dudas de lo que quería, tanto que mi primera operación no resultó del todo, me volvieron a operar y aun así no dudé. Incluso le pedí al médico que si yo moría porque por mi edad era una operación muy riesgosa, que terminara la operación. Yo necesitaba al menos ser enterrado como hombre. Yo quería ser de muerto lo que no pude ser en vida.

Fue mi sueño de toda la vida, lograr ser físicamente lo que siempre he sido de manera espiritual y sentimental. Luché mucho por eso en los 70, hasta que me empezaron a atender cuando aquí casi no se hablaba del tema.

Siempre me sentí varón. Tengo recuerdos de cuando tenía 5 años y mi mamá me vestía, rompía las batas porque no quería usarlas. Igual pasaba con los peinados. Me gustaban los juegos de varones, jugaba con ellos y así me sentía bien.

Hay personas como yo que fueron muy discriminadas en la infancia, sin embargo yo no, al contrario, creo que la etapa más feliz de mi vida fue cuando yo era niño y jugaba con mis vecinos, era parte de ellos y  nunca me rechazaron. Yo no quería crecer. Siempre de niño queremos ser grandes y se hacen planes. Yo no. Parece que yo presentía que crecer iba a traerme muchas dificultades.

Dejé la escuela en quinto grado porque ya no quería seguir vistiendo los uniformes de niña. Vivía poniéndole pretextos hasta que se me acabaron. Me hubiese gustado seguir estudiando pero así no me sentía bien. Asumí mi identidad siempre.

Hubo personas que se burlaban. Se reían, hablaban mal de mí. Uno siempre se siente mal. Más cuando ese rechazo viene de la propia familia. Algunos familiares, mis hermanos pasaban por la calle y no me saludaban. Tuve uno que hasta me quemó los pantalones. Ya después, cuando los psicólogos fueron a mi casa, él entendió, porque él pensaba que lo mío era una aberración y no, desgraciadamente yo había nacido en un cuerpo equivocado. Entendió al punto de que cuando yo me operé él fue quien me cuidó y se mantuvo hasta que murió apoyándome, pero en su momento fue muy doloroso el rechazo.

 

Enfrentar la vida sin miedos

Una vez en Varadero me retuvieron preso 5 días por vestirme de varón, decían que era ostentación pública, como si yo fuera un delincuente. Mi hermano me buscó papeles de loco y todo. Fui a juicio, pero yo dije que no iba a nombrar abogados ni preocuparme por aquello, porque simplemente no había cometido ningún delito. Finalmente, me absolvieron después de una carta que envió el Cenesex, ya para ese entonces había comenzado a atenderme allí.

Siempre negué ser homosexual, nunca me sentí así. Yo soy un hombre al que le gustan las mujeres.

Llevo 46 años en el mismo trabajo, en la Fábrica de Cubos, pero la primera vez que yo fui no me aceptaron. Me dijeron que sí y cuando enseñé mi carné y vieron que mi nombre no se correspondía con mi forma de vestir, entonces ya no había trabajo para mí. Después a través  de un amigo logré entrar y lo que hice fue trabajar, trabajar mucho hasta que me gané el cariño y el respeto de todos. Yo les explicaba lo que yo sentía, lo que yo era. A los hombres yo les decía “imagínate que tú te sientas hombre, que a ti te gusten las mujeres y estés en un cuerpo de mujer”. Así logré que me respetaran. Siempre estaban pendientes de mis consultas, nunca me rebajaron ni una hora de los turnos al Cenesex.

Mi jefe por suerte fue uno de los que entendió mi situación, porque él veía que cuando venía una inspección, yo me ponía nervioso cuando tenía que decir mi nombre, y ahí fue que empezaron a decirme Juani, para que no me sintiera mal. Es por eso que nunca me cambié el nombre, por ese gesto que ellos, y principalmente mi jefe, tuvieron conmigo. A él le debo mucho, le debo el 9no grado que saqué trabajando. Cuando me dijeron que era un requisito me aterrorizó por el tema del nombre y las burlas. Me negué a ir. Él no me dijo nada pero fue a la escuela, habló con la directora y con los maestros y entonces a la hora de pasar asistencia y en todas las demás actividades me decían Juani. Eso se lo voy a agradecer siempre.

Amores y esperanzas

Yo tuve relaciones, con mujeres heterosexuales siempre. Mucha gente me decía que eran lesbianas pero no era eso lo que pasaba en realidad. Actualmente estoy solo pero me gustaría mucho estar acompañado, encontrar afecto en una mujer, tener una pareja estable que me acompañe en la vida hasta que dios quiera.

Soy feliz, porque ya soy un hombre “completo”, sin embargo, me siento muy limitado para tener una pareja, no tengo espacio para traer a una mujer aquí a vivir. Ya tengo cierta edad y es un momento de la vida para tener compañía. Mis planes ahora son terminar mi casita para estar más cómodo y tener una pareja, como ya te dije.

A mis 67 años me siento tranquilo porque he logrado mi mayor sueño, siempre fui buena persona, fui buen hijo, buen hermano, buen amigo, me gusta ayudar a mis amigos, a todo el mundo y puedo decir que tengo a mucha gente que me quiere de verdad, algunos no, pero te puedo decir que son más los que me aprecian. Por eso me siento bien.

Sé que hay muchas personas que sufren la discriminación y el rechazo, pero pienso que el respeto hay que ganarlo. Me gustaría que la gente entienda que somos iguales, seres humanos como todos. Que somos personas y sobre todo que tenemos derecho a vivir como queramos.

 Tomado de Girón(Periódico de Matanzas http://giron.cu/es

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